Los recuerdos radioactivos
sabes bien,
terminarán deformándote.
Como a las hojas de las plantas del living,
a los tiernos retoños de tus gatos.
Y aunque
sorpresiva sea su presencia en una fiesta
y el hombro que tocó con delicadeza
para decir,
“aquí estoy, ¿me ves?”
La saludarás, junto a todos tus recuerdos
con un abrazo estrecho,
intentando traspasar todos tus pensamientos
por sobre la moral y lo que es real.